sábado, 16 de junio de 2007

...Llama a Josie...

Hablaba con mi mamá. Nunca he pensado que sea el ser más maternal del mundo. Creo que olvidaron dotarla de ese gen que hace que las madres se derritan cuando ven a sus hijos haciendo alguna nueva pirueta. No considero que sea malo; hasta he llegado a pensar que es divertido. Es más una amiga que una mamá. Se conversa con confianza y no planea solucionarme la vida. En líneas generales, me cae bien.
Es por eso que aquél día en que me sentía medio confundida, acudí a ella. Estando ya a un pie de terminar la carrera, se me ocurrió dejarla. Y digo se me ocurrió porque no lo hice. Fue porque talvez soy obsesiva y tengo la necesidad imperiosa de terminar todo lo que empiezo. Sea como sea, dedicí seguir adelante. El único problema es que de cuando en cuando, me agobio. No son las clases; es la vida lo que me da una sensación de falta de aire y en esos momentos necesito recurrir a alguien que ejecute algo así como una traqueotomía virtual que me permita inhalar tranquilamente por un nuevo periodo.
Y bueno, me acerqué a mi mamá a contarle. Estaba ella ocupada, pero aún así me oyó atentamente. Le comenté la pérdida de interés y mi infelicidad. Le dije entonces: ¿ Qué puedo hacer? (y esta pregunta surge del hecho de que uno nunca termina de pedirle aunque sea indirectamente una luz guía a los progenitores). Ella me miró con cierta preocupación y con absoluta seriedad me dijo:
" No sé hija. Llama a Josie"
Estas frases me resultaron tan simples e hilarantes que creo que fue suficiente. Respiré tranquilamente. Sé bien que el sugerirme que llame a una psíquica que vio en un anuncio de tv no es lo más apropiado para decirle a tu hija, pero para mí; hoy por hoy, su sugerencia tan cómica, basta y sobra.
(Dedicado a quien sin saberlo ayudó a superar la crisis del mes)

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